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Villa Ocampo: Una casa, mucha historia

Un centro de cultura para amantes de literatura e historia.

El finde pasado se me ocurrió ir a conocer un lugar del que hace mucho tiempo había escuchado hablar: la Villa Ocampo. Es una casa de 1891, construida por la familia de Victoria Ocampo y que hoy es patrimonio de la UNESCO. 

Lo convencí a mi novio a que me acompañe y como el día estaba lindo agarramos un pareo y galletitas para el picnic. No se me ocurría mejor lugar para este plan ya que había visto las fotos de los parques verdes, enormes, con ese pasto cortado a la perfección que rodean la Villa. Pensé que eso más el solcito de primavera (que ¡por Dios, ¿dónde está?!), sería la combinación perfecta.
La casa y el parque que la rodea están llenos de flores e impecablemente cuidados

A la derecha la glorieta que antes era un mirador al Río de la Plata y a la izquierda una de las 4 entradas a la casa. 
Nos decepcionamos un poco al llegar y leer el cartel de la entrada: "Prohibido fumar, prohibido alimentar a los gansos y… PROHIBIDO PISAR EL CESPED". En mi opinión, el pasto está para pisarlo, en lo posible descalzo, jugar a la pelota, tirarse desparramado a dormir una siesta, etc. Pero bueno, para otro post buscaremos las mejores plazas y parques apropiados para eso. La Villa Ocampo no es el lugar más indicado y es totalmente comprensible. Es patrimonio y como tal, tiene unas cuantas reglas que permiten preservar la obra en perfectas condiciones.
Enamorada de los pisos de la entrada
La vista desde la glorieta
Dejamos el picnic para otro día y decidimos entrar a conocer la casa. La entrada de 45 pesos (35 durante la semana) incluía una visita guiada por la residencia. Un guía nos contó muy detalladamente toda la historia de los Ocampo y de las personalidades que pasaron por ahí como Stravinsky, Aldous Huxley, Le Corbusier y Borges, entre tantos otros. Paseamos por las salas de estar, los dormitorios y la biblioteca que contiene más de 12 mil libros. Al final del recorrido hay salas con exposiciones temporarias y nosotros tuvimos la suerte de que nos tocara una exposición de arquitectura moderna. ¡BINGO!

Si bien la visita estuvo buena, personalmente me quedé con ganas de que nos contaran un poco más sobre la arquitectura y la construcción de la casa. Hay un bar en el cual se puede ir a tomar un cafecito al finalizar la visita, en nuestro caso no pudimos quedarnos porque estaban organizando todo para un concierto de Jazz que iba a empezar luego. De todas formas, me dijeron que tomar el té en la galería está muy bueno, así que si tienen mejor suerte que nosotros seguro vale la pena quedarse un rato más a disfrutarlo.
Los residentes actuales de la Villa Ocampo. Ellos sí pueden disfrutar el pasto!
Villa O’Campo
www.villaocampo.org
Elortondo 1837.
Beccar, Partido de San Isidro. Provincia de Buenos Aires.

Como llegar
Transporte público: Colectivo línea 60 ramal Bajo (cartel rojo).
Tren línea Mitre, Est. Beccar (a 7 quadras de la Villa Ocampo).

Redescubriendo el amor por Buenos Aires



Buenos Aires… ciudad imponente, por momentos abrumadora. Un día te enamora, al otro te hace llorar. Somos tres porteñas nacidas, criadas y amantes de la ciudad del Río de la Plata.

Nuestro amor por Buenos Aires nació en la infancia: aquí disfrutamos los días de plaza, hicimos nuestros primeros amigos en jardín, comimos asado hasta explotar, en fin, crecimos felices. Hasta que un buen día nuestros padres llegaron con una noticia: “nos mudamos de país”.

 WHAAAAAAAAT? 


Estar lejos de Buenos Aires no hizo más que incrementar nuestro amor por ella. Contábamos los días hasta que pudiéramos llamarla nuestra otra vez. Tal era así, que nuestra canción favorita pasó a ser esta:



No, no es un chiste. #TraumaDeExpatriados

Saliendo un minuto del drama, hay que admitir que vivir afuera no fue tan trágico como pensábamos. Probamos comidas nuevas, aprendimos nuevos idiomas, recorrimos países increíbles y, lo mejor de todo, hicimos amigos para toda la vida.

Hoy somos, de nuevo, tres porteñas en Buenos Aires. ¿El problema? La locura de la rutina, el caos de Buenos Aires y -admitámoslo- el malhumor que a veces se encuentra en la calle, nos fue sacando las ganas de salir a recorrer nuestra querida ciudad. 

Un mes atrás, nos reunimos en uno de los tantos cafecitos de Recoleta... Mechi viviendo en Buenos Aires hace un año, Maru recién llegada de vacacionar en Colombia y Sol, de mochilear por Europa = Depresión post viaje colectiva. Esta vez nos había pegado duro. Nada peor que volver a la cruel realidad de la rutina: escuchar el despertador 7 am sonando a grito pelado, haciéndote saber que ya estás llegando tarde al trabajo; o tener que escuchar a un profesor por tres horas en tono monótono mientras soñás despierto con el Pain au Chocolat que comiste en Paris. Ahí fue cuando, facturas van, facturas vienen, decidimos que la depresión post viaje no nos iba a vencer. No nos alcanzaba la plata para volver a viajar, pero ¿quién dijo que uno no puede ser turista en su propia ciudad?

Llegó el momento de redescubrir el amor por Buenos Aires. Queremos mirarla con ojos de turistas, conocer cada rincón, aprovechar toda la oferta, amarla como cuando éramos chicas pero con la pasión de cuando vivimos afuera. Creemos que también esto le puede servir a ustedes, que recorren otras ciudades con emoción pero cuando vuelven caen en depresión, a ustedes que se visualizan en el Caribe cuando salen a la calle y les agarra un piquete, a ustedes que se quieren ir a la mierda bien lejos en la época de las elecciones. Buenos Aires no es una ciudad fácil, pero quizás ese sea parte de su encanto. Nos damos 12 meses para descubrir, aprovechar, y vivir a pleno la vida porteña. Hecho y derecho: volver a enamorarnos de nuestra ciudad. 

Maru, Mechi y Sol